En este número...
La inclusión laboral de las personas con discapacidad es un aspecto fundamental para avanzar hacia sociedades más equitativas y justas. Sin embargo, este colectivo sigue enfrentando barreras significativas en el acceso, la permanencia y el desarrollo dentro del mercado de trabajo. Analizar las estadísticas relacionadas con ellos nos permite no solo identificar las desigualdades existentes, sino también evaluar la eficacia de las políticas públicas y las iniciativas privadas orientadas a su inserción laboral.
En esta publicación, elaborada a partir de los datos obtenidos de las estadísticas del empleo para las personas con discapacidad (EPD), el salario de las personas con discapacidad (SPD) y la vida laboral de las personas con discapacidad (VLPD), trataremos los datos clave que reflejan la participación de este colectivo en el ámbito laboral. Examinaremos los resultados para las personas con discapacidad y resaltaremos las diferencias más pronunciadas con las personas sin discapacidad, con el objetivo de ofrecer una visión integral y completa de sus condiciones laborales. Este análisis resulta crucial para comprender los desafíos que aún persisten y para diseñar estrategias que promuevan un entorno laboral más accesible e inclusivo.
Fuentes: INE (El empleo de las personas con discapacidad, Estadística del salario de las personas con discapacidad, Vida Laboral de las Personas con Discapacidad)
1. Características generales de la población activa con discapacidad
En 2023 hubo casi dos millones de personas de 16 a 64 años con algún tipo de discapacidad reconocida (1.946.800), lo que representó el 6,2% de la población total en edad laboral. Respecto al año anterior, esto supuso un aumento de 4.000 personas con discapacidad (un 0,2% más).
De la citada población, 690.600 eran activos, un 0,8% más que en el caso de 2022. Este aumento fue menor que en la población sin discapacidad, que aumentó un 2,1%. Dentro de la población activa con discapacidad se observó mayor porcentaje de hombres, siendo el grupo predominante el de 45 a 64 años, y con poca representación de personas con estudios superiores en relación con los activos sin discapacidad.
Por tanto, resulta fundamental conocer el marco laboral en el que se encuentran. Para tener un enfoque adecuado, comenzamos evaluando la actividad, el empleo y el paro con relación a las personas que no presentan ninguna discapacidad, todo ello para los últimos tres años, los cuáles toman como año de referencia el 2021.
2. Evolución de las tasas de actividad, empleo y paro
Tanto la tasa de actividad como el empleo mostraron un crecimiento en los últimos años, siendo más marcado en el caso del empleo. Entre las personas con discapacidad, el empleo aumentó un 0,9% entre 2021 y 2022, y un 0,8% entre 2022 y 2023. Por su parte, el incremento fue mayor entre las personas sin discapacidad, con subidas del 1,8% y 1,1% en los mismos periodos. El aumento de la actividad se concentró en el empleo, lo que permitió una reducción del paro, concretamente presentó un descenso para las personas con discapacidad del 0,8% de 2021 a 2022, y del 1,9% de 2022 a 2023. Esta reducción también fue patente en las personas sin discapacidad, disminuyendo el número de parados un 1,9% de 2021 a 2022, y un 0,9% de 2022 a 2023.
3. Población activa según el sexo
La diferencia entre la tasa de actividad masculina y la femenina en la población con discapacidad era del 0,7%. Esta diferencia no era tan pronunciada como en el colectivo sin discapacidad (del 9,2%).
Para la tasa de empleo sucedía lo mismo, los hombres con empleo eran mayoría frente a las mujeres. En aquellos que presentaban una discapacidad la diferencia resultaba menor (0,3%) que en los que no la presentaban (10,8%).
En lo relativo a la tasa de paro sucedía algo diferente. En la población con discapacidad las tasas eran muy parejas (0,5% más de parados hombres), pero en el caso del colectivo sin discapacidad la tasa de las mujeres era un 3,3% mayor).
4. Población activa según grupo de edad
En niveles generales, la actividad y el empleo crecieron progresivamente a lo largo de los años, mientras que en el caso del paro se fue reduciendo.
Para las personas con discapacidad más jóvenes, la actividad y el empleo lograron dar un salto considerable de 2021 a 2022 (+4,8% y +4,4%, respectivamente), aunque no pudo mantenerse la tendencia en el año siguiente y sufrieron un pequeño descenso de 2022 a 2023 (-3,1% y -0,7%, respectivamente). La diferencia tan llamativa entre 2021 y 2022 también se vio reflejada en la tasa de paro, que bajó un 10,2% para las personas con discapacidad y 5,4% para las personas sin discapacidad.
Para las personas de edades intermedias y de mayor edad se mantuvo un crecimiento constante sin grandes saltos de un año a otro. En lo relativo al paro, también disminuyó ligeramente de año en año. Para los tres casos, el salto de 2021 a 2022 no fue tan pronunciado para este grupo.
5. Actividad e inactividad según la situación laboral
Centrándonos en las personas con discapacidad, presentamos una segmentación de la población activa estructurada en dos niveles. En el primer nivel o nivel interno, que corresponde a la división principal, se observa que el 28,5% están ocupados, un 7,0% parados y un 64,5% inactivos.
En el segundo nivel o nivel externo se detalla cada categoría: dentro de los ocupados, el 25,8% son asalariados y el 2,7% trabajadores por cuenta propia. Para la categoría parados, un 6,4% han trabajado previamente y un 0,6% estarían a la espera de un primer trabajo. Y la categoría inactivos está conformada por un 31,8% de personas con incapacidad que les impide trabajar, un 19,1% de jubilados, un 6,1% que se dedican a las labores del hogar, un 4,9% de estudiantes y un 2,6% que están en otra situación de inactividad.
6. Población activa según la comunidad autónoma
Al observar las tasas de actividad por comunidad autónoma se aprecia que Canarias, Andalucía, Galicia y Principado de Asturias registran los valores más bajos entre las personas con discapacidad. En estas regiones, menos de una de cada tres personas de este colectivo participa en el mercado laboral, lo que indica una incorporación más limitada al mercado de trabajo.
En el lado opuesto, destacan País Vasco, Cantabria y Castilla y León. En estas comunidades, más de cuatro personas de cada diez del colectivo con discapacidad participan en el entorno laboral.
7. Actividad según tipo de discapacidad
Las personas cuya discapacidad les dificulta menos estar activas en el mercado laboral son aquellas con discapacidad en el ”Sistema Auditivo” (61,3% de los que la padecen están activos), en el “Sistema digestivo, metabólico y endocrino” (49,4%) y en el “Sistema osteoarticular” (43,7%).
Sin embargo, las personas cuya discapacidad les supone mayores dificultades para acceder al terreno laboral son aquellas con discapacidad “Mental” (27,4%), “Intelectual” (33,8%) y del “Sistema neuromuscular” (35,8%).
En relación con estos tipos de discapacidad, los que más han aumentado desde 2022 fueron el sistema cardiovascular, inmunológico y respiratorio (+6,4%), el sistema digestivo, el metabólico y endocrino (+5,3%) y el sistema visual (+4,3%).
Por su parte, las discapacidades que sufrieron un mayor descenso fueron la intelectual (-2,5%), la mental (-1,9%) y el sistema osteoarticular (-0,4%).
8. Actividad según grado de discapacidad
La tasa de actividad varía en función del grado de discapacidad: cuanto menor es este, mayor es la probabilidad de encontrarse en situación de actividad laboral. Las personas con un grado reconocido entre el 33% y el 44% son las únicas que superan el 50% de tasa de actividad.
Por lo que respecta a la evolución anual, destaca el incremento observado en el grupo con un grado de discapacidad entre el 65% y el 74%, cuya tasa de actividad aumentó más de un punto entre 2022 y 2023.
9. Ocupados por situación profesional
Si comparamos la estructura del empleo entre personas con y sin discapacidad, se observan algunas diferencias destacables.
En primer lugar, entre los asalariados, la proporción de personas con discapacidad (90,5%) supera a la del resto de la población (85,1%). Esta diferencia se debe, en parte, a una mayor presencia en el empleo público: el 22,9% de los asalariados con discapacidad trabaja en el sector público, frente al 16,4% entre quienes no tienen discapacidad.
En cambio, el trabajo por cuenta propia es más frecuente entre las personas sin discapacidad, tanto en el caso de empleadores (4,6% frente a 2,9%) como entre los que no tienen asalariados a su cargo (9,8% frente a 6,1%).
10. Tipo de contrato según sexo
En la población con discapacidad, los contratos indefinidos muestran un ligero predominio masculino (un 56,4%). Esta diferencia no existe para dicha población en el caso del contrato temporal.
11. Tipo de jornada según sexo
En los contratos a jornada parcial se observa un claro predominio femenino, tanto entre las personas con discapacidad como entre quienes no la tienen, aunque con distinta intensidad.
Entre la población sin discapacidad, las mujeres representan el 74,8% de quienes trabajan a tiempo parcial, mientras que en el colectivo con discapacidad esta proporción se reduce al 57,3%. A pesar de este descenso, la feminización de la jornada parcial sigue siendo una característica destacada en ambos grupos.
Por otro lado, los hombres presentan una tendencia mayor que las mujeres a trabajar a jornada completa.
12. Tipo de contrato según grupo de edad
Destaca la gran cantidad de personas con discapacidad entre 45 y 64 años con contrato indefinido que supera el 70%, mientras que en el colectivo sin discapacidad roza el 50%. Además, la proporción de contrato indefinido es baja para las personas con discapacidad de entre 25 y 44 años e ínfima para los más jóvenes.
Por su parte, los contratos temporales son más comunes entre los dos grupos de menor edad, tanto en la población con discapacidad como en la que no la tiene. No obstante, esta tendencia es más marcada entre quienes no presentan discapacidad, donde los menores de 45 años concentran cerca del 70% de los contratos temporales.
13. Tipo de jornada según grupo de edad
Entre las personas con discapacidad, el reparto entre quienes trabajan a jornada parcial y a jornada completa es bastante equilibrado. En ambos casos, la mayoría se concentra en el grupo de edad de 45 a 64 años, que representa cerca del 70% del total. En cambio, la presencia de personas jóvenes es muy reducida: entre quienes tienen jornada parcial, apenas un 6% son menores de 25 años, proporción que desciende al 2% en el caso de la jornada completa.
14. Ocupados por sector de actividad
El sector servicios es el más representativo en ambos colectivos siendo algo superior para los que padecen una discapacidad (un 82,2% frente a un 76,1%). Esta diferencia provoca que en el resto de los sectores sean ligeramente más habituales las personas sin discapacidad, siendo la mayor diferencia en la construcción, donde tienen su empleo un 3,6% de personas con discapacidad y un 6,8% personas sin discapacidad.
15. Ocupación por duración del contrato
Las diferencias entre personas con y sin discapacidad, en términos de duración del contrato, son reducidas. Sin embargo, se observa una ligera mayor concentración de contratos de larga duración entre quienes tienen discapacidad: un 68,7% de este colectivo cuenta con contratos de tres años o más, frente al 66,4% observado en la población sin discapacidad.
16. Ganancia promedio. Datos generales
En 2022 el salario bruto anual de los hombres con discapacidad fue, de media, 6.700 euros inferior al de los hombres sin discapacidad. Esta diferencia se traduce en 3,4 euros menos por hora trabajada.
En el caso de las mujeres, la diferencia también fue significativa: el salario anual fue de 3.500 euros menos en promedio, lo que implica una brecha de 1,9 euros por hora en comparación con las mujeres sin discapacidad.
17. Salario anual bruto
La distribución salarial fue similar en ambos colectivos, aunque en el caso de las personas con discapacidad un porcentaje mayor de trabajadores se concentró en torno a salarios bajos. En general, aunque las diferencias entre los niveles salariales de las personas con y sin discapacidad eran significativas, se reducían a medida que aumentaba el nivel salarial.
18. Ganancia salarial según las características demográficas del trabajador
Por sexo, el salario de las mujeres con discapacidad fue de 20.898,9 euros de media por trabajadora y año, mientras que para los hombres fue de 22.938,4 euros. El salario de las mujeres fue, por tanto, un 8,9% inferior al de los hombres, diferencia menor que en el caso de la población sin discapacidad para la cual era un 17,4% más bajo.
Por grupo de edad, la mayor diferencia para el grupo de discapacidad la localizamos para las personas de entre 30 y 44 años, que percibieron un 24,4% menos que las personas del mismo grupo de edad sin discapacidades.
19. Ganancia salarial según tipo de discapacidad y sexo
Los datos reflejan una brecha salarial entre hombres y mujeres dentro del colectivo con discapacidad, especialmente visible en las personas con discapacidad “Sensorial”.
Si se analiza la ganancia media bruta según el tipo de discapacidad, sin distinguir por sexo, los menores niveles salariales se registran entre quienes tienen discapacidad “Intelectual” o “Mental”.
20. Ganancia salarial según grado de discapacidad y sexo
Los salarios tienden a ser más altos entre las personas con grados de discapacidad reconocida más bajos. En el caso de los hombres con más de un 45% de discapacidad, poseen un salario bruto anual ligeramente superior a 20.000 euros, mientras que para las mujeres con esos grados de discapacidad no alcanza esa cifra, localizándose en promedio entre 18.000 y 20.000 euros anuales.
21. Prestaciones según su grado de discapacidad
La probabilidad de recibir una pensión aumenta de forma proporcional a la gravedad de la discapacidad.
En el grupo con menor grado de discapacidad, más de la mitad de las personas no perciben ningún tipo de pensión (53,9%), frente al 46,1% que sí la reciben.En el siguiente grado, la situación se invierte, con un 55,9% de personas que reciben una pensión y un 44,1% que no.
En el siguiente grado, la situación se invierte, con un 55,9% de personas que reciben una pensión y un 44,1% que no.
En los dos grados más altos de severidad, esta tendencia se mantiene, y aproximadamente tres de cada cuatro personas con más del 65% de discapacidad cuentan con alguna pensión, reflejando la mayor magnitud de sus limitaciones.
22. Prestaciones derivadas del tipo de discapacidad
Las personas con discapacidad “Mental” y “Física y otras” suelen recibir pensiones por incapacidad en mayor proporción que otros grupos, aunque el colectivo con discapacidad “Intelectual” presenta cifras similares.
En contraste, más de la mitad de quienes tienen discapacidad “Sensorial” no reciben pensión alguna, siendo solo un 28,5% los que perciben una prestación relacionada con esta limitación.
23. Tipo de relación con la seguridad social
En 2022 un 76,7% de las personas con discapacidad mantuvo relación con la Seguridad Social exclusivamente a través de la percepción de una pensión contributiva, frente al 20,6% de las personas sin discapacidad.
De forma complementaria, solo el 10,8% de las personas con discapacidad estuvieron exclusivamente dadas de alta laboral al menos un día en el año, en comparación con el 61,3% del colectivo sin discapacidad que tuvieron esta vinculación.
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